Hagamoslo Amarillo :: ESTRATEGIA FALLIDA DEL PRI

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

SíGUENOS:
separador
Siguenos en facebook    Siguenos en twitter    

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
ESTRATEGIA FALLIDA DEL PRI
29 de Junio de 2010

El PRI apostó todo y gasto millones de pesos con la intención de posicionar la idea de “arrasar” en las próximas elecciones. Intentó transmitir a los ciudadanos el escenario de que ellos tenían ya “ventajas inalcanzables por los otros partidos”. Su estrategia: encuestas hechas a modo, auspiciadas y/o contratadas por algunos medios de comunicación, cuya única constante era favorecer a sus candidatos.

Hoy, a una semana de la elección, es evidente que la preferencia electoral en la mayoría de los estados es muy cerrada. En algunos casos las alianzas se encuentran arriba, a pesar de la burda y, sobretodo, desvergonzada intromisión de los gobernadores priístas; que se han convertido en los principales financiadores de las campañas de sus candidatos, con recursos públicos por supuesto.

En retrospectiva

Después de los resultados electorales de 2009, el PRI empezó a preparase para ganar todas las elecciones estatales de 2010. Para ello debía conservar la ventaja o tendencia de sus candidatos en los estados que gobierna, a través de la operación política de los gobernadores de cada estado, así como concentrase en ganar con todos los recursos que les fuera posible en Aguascalientes y Tlaxcala, hoy gobernados por el PAN, y de Zacatecas, gobernado por Amalia García del PRD.

Este esquema parecía lógico, ante la división interna que vivía en aquel momento el PRD y la falta de operación política y reciente cambio en la dirigencia del PAN. Sin embargo, este cálculo resultó equívoco. Ni Beatriz Paredes, ni los liderazgos priístas, tomaron en cuenta que tanto el PRD como el PAN, podrían llegar a acuerdos que por encima de intereses políticos partidistas privilegiaran la vida democrática de México. A esto también se sumaron algunos  movimientos ciudadanos ya existentes. Por ejemplo, en Oaxaca en contra del gobernador Ulises Ruíz, sentenciado como violador consuetudinario de los  Derechos Humanos; o en Puebla contra el gobernador Mario María (El GOBER PRECIOSO), por los escándalos sexuales exhibidos por Lidia Cacho y los problemas causados a esta periodista.

Cuando comenzaron a gestarse las coaliciones, los propios miembros del PRI, apostaron a que los militantes más tradicionalistas de ambos partidos vociferaran en contra de las mismas. Hablaron de que estas alianzas eran como tratar de mezclar el agua con el aceite, que sólo se buscaba el poder a toda costa. Incluso, llegaron al extremo de buscar la firma de convenios para impedir las mismas. Pasaron por alto las muchas veces que ellos habían promovido y constituido alianzas. Pero sobretodo, se empeñaron en borrar la idea de que en la democracias modernas, estas alianzas no sólo son posibles, sino también son positivas. Tal es el caso de lo que ha sucedido recientemente en países como Alemania y Brasil.

Estas alianzas hacen congruencia con la sociedad, ya que la imagen que se ha transmitido es que a pesar de las diferencias, se puede llegar a consensar y a apoyar un movimiento ciudadano, que busque el bien común, por encima de los intereses partidistas. El PRI olvidó que los partidos políticos son instituciones cuyo objetivo es dar cauce y sentido a este tipo de movimientos.

Creyeron que la sociedad en su conjunto compraría la falsa idea de que las siglas, en este caso PRI, son más importantes que la GENTE. Creyeron que haciendo uso de sus estructuras arcaicas, a base de movilizaciones y de las rancias prácticas de “hacer ganar a candidatos no naturales” y, hasta repudiados por los militantes y la sociedad de esos estados, podrían ganar. Tal es el caso de estados como Sinaloa, Durango, Quintana Roo e Hidalgo, cuyos candidatos tienen la única cualidad de ser leales al gobernante que los asignó. Así es este PRI, creyó firmemente que a pesar de todos los cambios que se han dado en la sociedad, podría designar a sus candidatos, como antaño, sin importarle la opinión de la gente.

Sin embargo, al consolidarse las coaliciones en varios estados, se rompió el esquema al que Beatriz Paredes y sus correligionarios apostaron. Así que tuvieron que cambiar de estrategia, entendiendo que habría competencia, como era de suponerse en un sistema democrático. Se les había olvidado que para eso, es que hay elecciones, para que el pueblo elija quién quiere que lo gobierne.

El PRI comenzó a instrumentar una estrategia que hoy, es evidentemente fallida. Desde el inicio de las campañas, e incluso antes, pretendían con encuestas pagadas y contratando medios posicionar la idea de que las tendencias electorales los favorecían. Con ello, creían que la elección ya estaría decidida, obviamente a su favor.
El grupo de la Estrategia comenzó a desmoronarse y, sobre todo, a evidenciarse, en la elección de Mérida, donde insistieron hasta el cansancio que la distancia era de más de 20 puntos a su favor. Sin embargo, el día de la elección, el margen fue menor a 4 puntos.

Posteriormente, conforme avanzaron las campañas en los estados, la gente pulsaba que en la calle no pasaba lo que en los medios decían y se daban cuenta de que las contiendas eran altamente competitivas.

HOY, A UNA SEMANA DE LA ELECCIÓN, LA COMPETENCIA ESTA CERRADA EN PRÁCTICAMENTE TODOS LOS ESTADOS. Todos los equipos de campaña saben que hay amplias posibilidades de triunfo. En esto no han podido influir los gobernadores priístas, quienes se han entrometido en las campañas de todas las formas posibles: coordinando gente, financiando millonariamente con recursos del erario público, dedicando todas sus estructuras del gobierno para favorecer a sus candidatos y tratando de fungir  como ordenadores de los propios órganos electorales estatales.

El PRI y sus gobernadores, encabezados por Beatriz Paredes, hicieron otro mal cálculo. No es con estrategias mediáticas de millones de pesos, ni con la compra del voto, ni con la burda movilización de estructuras, ni menos aún, inhibiendo el voto, como se logrará ganar las elecciones. En este cálculo político, ese del viejo y arcaico PRI, olvidaron que hay una historia que no hemos olvidado los mexicanos. Ha costado mucho tiempo y varias vidas, caminar hacia la democracia que hoy tenemos. Olvidaron que es la gente, el ciudadano común y corriente quién, con su voto individual, en la individualidad de la urna decide al final quien quiere que lo gobierne.

La sociedad demostrará este 4 de julio, algo que no tenía contemplado el PRI en su fallida estrategia: ELLOS SON LOS QUE DECIDEN. Salgamos a votar, hagamos efectivo nuestro derecho y nuestro poder de decisión.

 

MÁS NOTICIAS
 
Copyright © 2010 Hagamosloamarillo.com. Todos los derechos reservados.
Partido de la Revolución Democrática, Comité Nacional. Benjamín Franklin No. 84, Colonia Escandón, C.P. 11800. México D.F. Tel. conmutador: 10-85-80-00
 
 

INICIO

CANDIDATOS

PROPUESTAS

ESTADOS

GOBIERNOS PRD

NOTICIAS

FORO

ALIANZAS

LINKS

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player