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En punto de las 6: 10 de la tarde Mario López Valdez hizo la pregunta incómoda para Vizcarra: “ ¿ Es usted o no compadre del Mayo Zambada?”.
La interrogante dejó a todos helados y estupefactos, por no decir más. Fue como un marrazo que de repente se le pega a una construcción y que, frente a los ojos de medio mundo, también sorpresivamente se viene abajo.
Se supone que cuando eso sucede todos deben correr y ponerse a salvo. Pero en el caso de quienes estaban afuera del hotel Lucerna, presenciando el segundo debate entre candidatos, se quedaron paralizados, inmóviles. Pensaban que desde ahí, en vivo y a todo color, saldría la verdad a flote.
Sin embargo, el candidato del PRI y del Panal, no contestó. Eso sí, su semblante cambió y dio la impresión de hundirse en una desesperación interna. Enseguida, sin acabar de reponerse por el impacto de la pregunta, intentó responder en el mismo tono. Pero no pudo. Incurrió en evasivas y acusaciones que – en términos beisboleros- fueron bateadas con mucha facilidad por el candidato del PAN y de la coalición “ El Cambio es Ahora por Sinaloa”.
En el momento de la pregunta incómoda, el debate era visto en televisión no sólo por simpatizantes de López Valdez, sino del propio Vizcarra. Los primeros estaban alrededor de la alberca del hotel Lucerna – que utilizó el Consejo Estatal Electoral para realizar el evento – y en el bulevar Diego Valadés.
Todos ellos festejaron con aplausos y gritos la pregunta que no tuvo respuesta.
Respecto a los simpatizantes de Vizcarra, estaban en una calle contigua al hotel. Y estos también callaron cuando vieron a su candidato enmudecer.
A partir de entonces, el candidato del PRI, del Panal y del Verde Ecologista, empezó a perderse en una serie de ofrecimientos, acusaciones, justificaciones, compromisos y contradicciones. Para hablar tenía que apoyarse en un documento escrito por un despacho de la ciudad de México. Pero, en varias ocasiones, trastabilló al hablar, y eso generó risas entre los espectadores.
Mario López Valdez, por su parte, dirigió un mensaje improvisado, fresco, y resultó en vano pedirle a Jesús Vizcarra que utilizara el cerebro para hablarle a los sinaloenses, porque no quiso. No podía, pues.
Advertencia. Hubo un momento en que el conductor del debate, Andrés Villarreal, llamó a la cordura a los candidatos, advirtiéndoles que podrían ser sancionados si incurrían en ofensas. López Valdez se defendió preguntando que si la interrogante que hizo (sobre el compadrazgo de Vizcarra con el Mayo Zambada ) representaba una sanción.
Y como no había motivos para sancionarlo, nuevamente hizo la misma pregunta, que otra vez quedó sin respuesta.
En resumen, el debate resultó por demás interesante. En punto de las 7: 15 de la tarde los candidatos salieron por las puertas del hotel. Uno por la derecha y otro por la izquierda.
El primero que apareció fue Jesús Vizcarra. Sus simpatizantes, con la derrota reflejada en el rostro, le aplaudieron débilmente, y lanzaron gritos que no se escucharon. Fueron un susurro.
El candidato del PRI, del Panal y del Verde Ecologista salió del lugar con una sonrisa forzada y en medio de gritos de “ ¡quiere llorar, quiere llorar!” y “¡el que calla otorga, el que calla otorga!”.
Mario López Valdez, por su parte, ofreció una conferencia de prensa en la que respondió preguntas y despejó dudas. Al salir a la calle, en compañía de una multitud, realizó la marcha del triunfo y se dejó en claro una vez más que no solo ganó el debate, sino también, que será el futuro gobernador de Sinaloa.
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